jueves, 8 de diciembre de 2016

La segunda vez que me enamoré



A la poesía



Yo no te buscaba,
no tenía la más mínima idea de ti
sin embargo, contra todo pronóstico me encontraste,
te derramaste sobre mí,
te infiltraste en mi carne.
Fui exiliada de las tierras del amor,
pero llegaste tú e invadiste mi destierro,
te convertiste en la figura humana de la palabra inesperado,
me abrazaste y vibré al sentir tu fuego dulce y pasional.
Las palabras que le dijiste a mis oídos
se convirtieron en una dosis letal de vida.
Conquistaste mi tiempo, mis ganas, mis esperanzas.
Ahora caminamos a la par
y no está dentro de mis planes soltar tus manos que me dan inspiración.
Tu presencia me golpea fuerte,
pero el tuyo es un golpe que salva y resucita.
En frente de ti abro mi pecho cargado de memorias y sentimientos,
ellos te hablan sin vergüenza, mirándote directamente a los ojos,
y me siento liberada.
Las letras que te componen son indescifrables,
pero amo cada una de ellas
porque ahora también hacen parte de mí,
se adhirieron a mi médula y son lo que me mantiene con vida,
son lo que me mantiene sobria y con ganas de más,
en un mundo que invita a la embriaguez y a la muerte.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario