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Epítome


Tú: desde la “l” del lunes hasta la “s” del viernes.
Tú: desde el día 1 hasta el día 365 y también en los bisiestos.
Tú: de 12 a.m. a 12 p.m.
Tú: desde el café y los huevos revueltos del desayuno hasta la sosa ensalada de la cena.
Tú: en mis pixelados sueños a blanco y negro y en mi realidad infestada de color y claridad.
Tú: cuando río y cuando lloro.
Tú: desde el alba hasta el anochecer.
Tú: en los días nubladamente fríos y en los días tibiamente brillantes.
Tú: en las últimas quince vueltas que le he dado al sol.
Tú: en los días de absoluta mudez y en los días de total bullicio.
Tú: perpetua, en cada semana, en cada año, en cada estación, en cada calle, en cada parte del cielo, en cada esquina, en cada apunte, en cada comida, en cada momento de mi rutina, en cada respiro, en cada suspiro, en cada manía, en cada bostezo, en cada hoja de cada libro…
Tú: en el día que fue, en el día que es y en el día que será.
Tú: en cada recoveco de mis neuronas.
Tú: epítome de las líneas que escribo.
Tú: epítome de mí.

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