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Alejandra

 


"Lo que le ocurrió a Kafka es lo mismo que me ocurrió a mí: Él se aisló demasiado en la soledad y sabía; el debió saberlo, que de ahí no regresa nunca nadie". Alejandra Pizarnik

 

Heme aquí, batallando como siempre

sintiéndome extranjera en mi propia piel

padeciendo un dolor que no me pertenece

supurando por una herida que no es la mía

llorando unas lágrimas que son propiedad de otros ojos.

No hay metáfora que pueda darme calma.

Se acabó la paz, reina el caos en mis huesos.

Los músculos de mi espalda levantaron trincheras, están enardecidos, encienden su fuego contra mí.

Mi corazón ya no hace escándalo en mi pecho, parece haberse autocondenado a muerte; le toca al cerebro decidir el método de ejecución.

La vista permanece fija en un punto muerto del horizonte,

las ojeras empiezan a dar las primeras señales de rebeldía.

Mi lengua: tan muerta como el arameo y el sánscrito.

Cada cuerpo dentro de mi cuerpo con ganas de extinguirse para siempre.

Alejandra, hoy te vivo. Hoy soy más tú que tú misma. Hoy soy una reencarnación del dolor sordo que sentiste, de ese dolor que encontró la manera de hacerse ver y sentir incluso en los espacios en blanco de tu poesía.

Alejandra, tú que ya sabes de eternidades, préstame el coraje de tu jaula, para que se vuelva pájaro y acabe con el miedo.

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