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Hasta que den las 2 de la tarde

Un mundo de gente y voces caminando entre nosotras. Tú: sentada de espaldas a mí, con tu celular en la mano, respondiendo algún mensaje de alguien a quien sí notas. Yo: aprendiéndome tu vestida espalda de memoria, admirando los gestos del lado de tu cara que te tengo a mi disposición, tratando de imaginar lo que pasa por tu cabeza, detallando la ropa que llevas puesta, mirando tus manos pequeñas, soñándolas puestas en alguna parte de mi cuerpo, preferiblemente en mis mejillas, al filo de un beso. Pasan por mi cabeza miles de hazañas, miles de actos impúdicos -todos en esa sala quedarían pasmados si supieran lo que pienso-, pero a mí sólo me interesa que estés de acuerdo, que con una mirada me dijeras que sí a todo. Te noto molesta, un poco callada, tal vez ese mensaje fue una mala noticia, no te haces una idea de cómo me gustaría abrazarte y decirte que todo estará bien… Sigo con la torre interminable de pensamientos: Q...

El mar

Foto: Archivo personal E       N        I        G        M        Á        T        I        C        O Pozo ilimitado de mística. Las lágrimas de felicidad de Dios salpicadas en la Tierra. La conexión más pura del ser con el cosmos. Las certezas de este mundo se bañan entre sus migrantes y mutables aguas. Energía líquida donde las alegrías evolucionan. Su lenguaje se entiende a través del silencio y de los ojos. La luna, su Afrodita perpetua. Los asteroides renuncian con prisa al frío espacial para reposar en su cándido lecho. Espejo índigo donde las estrellas aprecian su fulgurante belleza. La constante que vive en la mayoría de los sueños humanos. La terrestre morada final de algunos. El ...

A la música

Primer amor. p oesía hecha vida, mi compañera de todas las horas, entre tus notas se mezcl an mis alegrías y mis triste zas. En los acordes de tus pianos y violines se abalanzan mis lágrimas en busca de consuelo. Los ritmos de tus tambores y guitarras han escul pido montañas de placer en este cuerpo de pi edras. Te he hecho mía. Me has hecho tuya. Has visto en gran angular las fracturas de mi piel y me has dado tu savia para curarlas. Has acariciado mis oídos como ninguna mujer en el mu ndo. Te he dedicado en silencio. Me he emborrachado con la magia que destilas hasta perder la conciencia. Tocaste mis manos desérticas y la s convertiste en alas doradas. Supiste perdonarme antes que yo misma pudiera hacerlo. Me abrazas todos los días y cuando lo haces, siento el ab razo de Dios. Contigo he ido al pasado y al futuro sin n ecesidad de una máqui na del tiempo. Me has enseñado a construir realidades paralelas...