Fragmentos de dolor hacen fiesta en torno a su humanidad, él mira confundido a su alrededor no entiende por qué el mundo lo halla tan diferente, no comprende por qué para muchos es el equivalente del pecado y la desviación; su corazón lleva puestas unas espinas de ceniza, dentro de él reposan amores ficticios y tormentosos y unas cuantas aventuras que magullaron su piel. Al final de cada día, el sumario que puede hacer de sí mismo se encuentra escrito en una almohada en la que descansan sus lágrimas y desolaciones. Lo tenía “todo” para ser feliz: una cara preciosa, un cuerpo atlético, unos sentimientos de oro puro… Y sin embargo, su alma está lacerada al igual que sus muñecas… Dedos índices, miradas acusadoras y murmullos necios se han encargado de arrastrarlo hacia una especie de ruleta rusa en la que ahora prueba su suerte de principiante. En su léxico no aparece la palabra “futuro” no sabe pronunciar una ...
“Y la poesía es eso que nos asombra y nos nombra, que nos taladra las sienes como un balazo.” Raúl Gómez Jattin